El ofuscoso camino para atravesar esta inhóspita selva densa ha comenzado a desvanecerse.
Este lado era inesperado por los viajantes, su psicodelia llegaba al punto máximo, lluvia de jugo de ayahuasca refrescaba sus frentes hasta dejarlos inertes ante el “punchi punchi” de sus ciquis repletas de destellos alucinógenos…
Monasterios de las alturas, abran sus puertas para este humilde astronauta.
10m3
lunes, 7 de diciembre de 2009
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